La Sociedad Progreso de Coles celebró, el pasado 26 de marzo, su junta general de asociados. En el transcurso de la misma tuvo lugar la toma de posesión de la nueva directiva, encargada de regir los destinos de la institución en el período 2017-2021. El encuentro se realizó en el salón ‘Jesús Barros López’ del antiguo Palacio del Centro Gallego de La Habana.

 

Después de los himnos nacionales de Cuba y Galicia se inició la reunión en la que el presidente social, Blas Nabel Pérez Camejo, expuso el trabajo realizado por la directiva durante el pasado año e informó sobre el plan de trabajo previsto para el 2017. Al finalizar, todos los presentes dieron su aprobación.

A continuación, se guardó un minuto de silencio como recuerdo y respeto por los asociados fallecidos durante el año.
En el acto, Henry Leguina, director de la Compañía flamenca ‘A mi aire’, anunció que su agrupación representará a la Sociedad Progreso de Coles en los Festivales ‘La Huella de España’(2-9 abril) y ‘Raúl Soto in Memoriam’, (22-23 abril), noticia que fue acogida con entusiasmo por el colectivo.

Una vez finalizada la reunión,  los miembros de la nueva junta directiva tomaron posesión de sus cargos. Esta queda integrada por: Blas Nabel Pérez Camejo, como presidente; José M. Hernández Romeu, vicepresidente; Cármen Estévez Fernández, secretaria; Carlos A. Estévez Fernández, tesorero; Hilario A. Mesa Alemán, vicetesorero; Consuelo Estévez Fernández, vicesecretaria, además de tres vocales.

El titular de la entidad agradeció la presencia de los asistentes y animó a la nueva directiva para que continúe manteniendo en alto el recuerdo de los que un día dieron el nombre a la sociedad y se sacrificaron por los que dejaron en el querido pueblo de Coles.

‘Progreso de Coles’ se fundó en La Habana el 22 de noviembre de 1910 por emigrantes de esa comarca, y entre otros objetivos, se trazaron el de la construcción del Colegio La Luz en Vilarchao, asumiendo su funcionamiento para garantizar los estudios de la gente de su pueblo natal. Además, construyeron un Panteón Social en el Cementerio de Colón de La Habana para que sus miembros y familiares pudiesen ser inhumados sin los enormes gastos que ello representaba.

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