Sociedades españolas en Hispanoamérica: apuesta por la cultura

El gran puente que une a los inmigrantes con su patria de origen.

La emigración de los españoles hacia América ha sido un tema recurrente para los historiadores de uno y otro lado del Atlántico desde hace más de un siglo. Con motivo del 500 Aniversario del “ encuentro de culturas” – en 1992-  hubo un verdadero boom  de ensayos , monografías, artículos y biografías relacionados con la temática, que han contribuido al enriquecimiento de los referidos estudios sobre esta importante inmigración.

A su vez, al amparo de este acontecimiento histórico se organizaron numerosos coloquios y congresos nacionales e internacionales para debatir las causas que motivaban el éxodo de españoles hacia el continente americano, los factores que influían, si conservaban o no sus raíces en sus respectivos destinos, si contribuían al desarrollo socioeconómico de los países donde se asentaban y la vida cotidiana de los emigrantes, entre otros temas.

Los investigadores no pasaron por alto el papel desempeñado por los Centros Regionales en la adaptación de aquellos hombres y mujeres recién llegados a tierras de América para integrarse a las sociedades que habían escogido como nuevo lugar de residencia. Aunque existían lazos comunes que les unían a esas sociedades latinoamericanas había múltiples diferencias que salvar para convertirse en miembros de aquellas naciones, surgidas siglos atrás al amparo de la corona hispana.

Las sociedades españolas establecidas por toda Hispanoamérica han constituido, desde su fundación, el gran puente que une a los inmigrantes con su patria de origen. Estas Instituciones —la mayoría de carácter benéfico— han contribuido a brindar seguridad a los españoles que arribaban en sucesivas oleadas a este otro lado del Atlántico, añorando su terruño y necesitando un vínculo que los acercara a sus orígenes. Forjaron y aún mantienen ese vínculo indispensable e indisoluble entre la España lejana y el país escogido por el inmigrante para trazarse un porvenir en América.

Las referidas sociedades españolas no solo desempeñaron un rol importante para mejorar la vida de aquellos emigrados en sus respectivos destinos —Argentina, Cuba, Uruguay, México, etc— sino que se insertaron directamente en el quehacer económico y sociocultural de aquellos países, coadyuvando a su desarrollo y sin perder de vista en ningún momento sus raíces hispánicas. Algunas de las asociaciones creadas en esa gran diáspora latinoamericana han tenido entre sus objetivos de trabajo la labor cultural. Han contribuido a través de diferentes proyectos educativos y socioculturales a elevar el nivel de conocimientos de su membresía y, por supuesto, han mantenido viva la común historia que unirá por siempre a los pueblos de Hispanoamérica con su madre patria: España.

En Cuba son muchas las instituciones de este tipo, algunas de las cuales ya han cumplido cien años de existencia. Mantienen sus individualidades, pero a su vez poseen una representatividad conjunta, a través de la Federación de Sociedades Españolas, que se ha preocupado mucho en las últimas décadas por promover las actividades científico-culturales. Bajo su orientación se han organizado cuatro Coloquios  Historiográficos de carácter nacional; el último, celebrado el pasado 18 de octubre en el Salón de actos de la Sociedad de Beneficencia Naturales de Cataluña.

Gallegos, asturianos, castellanos, catalanes, canarios y andaluces presentaron interesantes trabajos, que concursaron dentro de cuatro categorías: Testimonio, Ensayo, Biografía y Monografía. Dijeron presente a la convocatoria, tanto reconocidos profesionales pertenecientes a las referidas sociedades españolas:Club Grandalés, Sociedad de Beneficencia Andaluza, Sociedad Burgalesa y Club Pilonés, entre otras; así como otros asociados que por primera vez participaban como ponentes en este evento científico-cultural.

Debe reconocerse, el salto cualitativo que ha habido en este coloquio. En sentido general, los textos estaban escritos con un lenguaje elegante y en ocasiones hasta se percibía en ellos un vuelo poético en sus expresiones, a pesar de que no eran escritos literarios. Los testimonios permitieron que los asistentes conocieran aspectos poco abordados de las vidas de algunos españoles que se asentaron en Cuba y lograron con el sudor de su frente, una economía saneada para sus hijos, nacidos en Cuba. Muchos avatares que a veces por pudor nunca salen a relucir en similares encuentros, sensibilizaron altamente a la concurrencia y contribuyeron a aclarar facetas casi borradas de la memoria por el paso inclemente del tiempo.

El jurado, presidido por los profesores universitarios Ángel Perez Herrero, Iraida Rodriguez y Carmen Almodóvar, premió al trabajo titulado “Yo no abandono ni a mi familia ni a mi patria”, escrito por Fé Fernández Zamora y Niurka de la Fé Zamora, miembros de la Sociedad de Beneficencia Andaluza. También se reconocieron en calidad de Menciones Honoríficas los siguientes trabajos: “De un Emigrante una vida”, elaborado por Mirta Ríos Serrano, de la Sociedad Castellana de Beneficencia y “Un descendiente de toda una familia villarinense”, escrito por Laureano Sendín Martin, de la Sociedad Burgalesa.

El jurado reconoció en la categoría de Biografía el excelente trabajo presentado por Lourdes de las Mercedes García Villate en torno a uno de los grandes pilares de la cultura española: Benito Pérez Galdós. La asociada de El Franco no se limitó a recrear la vida del inolvidable autor de los Episodios Nacionales sino que caracterizó su abarcador quehacer, diferenciando unas y otras etapas de su ingente producción literaria, así como su papel dentro del contexto socio-político en el que Galdós desenvolvió su obra.

En la categoría Ensayo, los trabajos presentados abordaban temas bien diversos pero con un común denominador: su excelente calidad. Se premió el trabajo “Emigración española: Identidad y Memoria”, escrito por la profesora Miriam Rodríguez Betancourt, del Club Grandalés, perteneciente a la Federación de Sociedades Asturianas de Cuba, con un enfoque muy novedoso del tema. El trabajo “El mar que separa y une”, inscrito en la categoría Monografía por el asociado de origen catalán Juan M. Ferrán Oliva, que resultó ser, sin duda alguna, el mejor trabajo presentado en esta categoría y el más sobresaliente de los que concursaron en el referido Coloquio.

Ferrán Oliva entregó al Jurado una Monografía caracterizada por una amplísima investigación y una manera novedosa de enlazar los diferentes elementos que se integran en el trabajo: tecnológicos, socio-culturales, económicos y políticos. Los hilos conductores son los medios de transporte de la época y alrededor de estas embarcaciones se teje el entramado comercial, las ambiciones económicas, los avances tecnológicos, las ansias de poder, la lucha independentista, la emigración en masa…, todo un mar de contradicciones en ese ir y venir por el Atlántico a través de varios siglos.

Importantes instituciones y reconocidos artistas de la plástica y del diseño viabilizaron los Premios: Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba, Grupo Empresarial Excelencias, Instituto de Historia de Cuba, Federación de Sociedades Españolas, así como las obras de los artistas : Alicia Leal, Teresita Gómez, Leonor del Toro y Thelvia Marín.

Ya se ha divulgado la próxima convocatoria para el V Coloquio Historiográfico de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba, que se celebrará en octubre de 2017. Se está perfilando la idea de organizar un Gran Coloquio Historiográfico de Sociedades Españolas, que sirva para intercambiar opiniones sobre la común historia, los españoles y sus descendientes que residen en América con los españoles que viven en la Península. Desde ya esperamos la presencia de toda Hispanoamérica.

Hispanista revivido.