Solo cien de los 11.087 emigrantes ourensanos en Cuba ha nacido en territorio gallego

En la actualidad, son 11.087 los ourensanos que viven en la isla, de un total de 36.614 gallegos, aunque tan sólo 100 de ellos hayan nacido en esta provincia, la segunda con más “cubanos”, después de Lugo, con 12.683

Mientras el mundo centraba su atención en Cuba tras retomar relaciones con Estados Unidos casi al mismo tiempo en Ourense cobraba protagonismo el Centro Unión Orensana de La Habana al recibir este año el “Celanova Casa dos Poetas”por su “compromiso histórico con Galicia, y de un modo muy especial con la figura de Manuel Curros Enríquez”. Una vez más, Cuba se entremezcla con Ourense, o viceversa.

En la actualidad, son 11.087 los ourensanos que viven en la isla, de un total de 36.614 gallegos, aunque tan sólo 100 de ellos hayan nacido en esta provincia, la segunda con más “cubanos”, después de Lugo, con 12.683. El incremento de estos residentes en los últimos años ha sido muy elevado, ya que en 2009 tan sólo eran 3.732 los ourensanos registrados en el Padrón de Españoles Residentes en el Exterior. Este notable aumento ha sido propiciado por la ley que en los últimos años permitía a los descendientes de españoles recuperar la nacionalidad de sus antepasados, y dada la situación económica que atravesaba la isla, fueron miles los que buscaron sus orígenes a este lado del Atlántico.

La huella ourensana en la isla se remonta, sobre todo, a finales del siglo XVIII, cuando comenzó la emigración gallega a Cuba y que en 1804 creó ya su primer centro: La Santa Hermandad de Santiago el Mayor. En 1912, había instaladas en la isla 40 sociedades locales. En la actualidad, perviven, según el registro de la Xunta, algo más de 20 con reconocimiento de “galeguidad”. Aunque son numerosas las sociedades más pequeñas, con el nombre de “Hijos de”, con procedencia de Coles o Trives.

Los ourensanos ocuparon un espacio muy importante en la vida de la isla, aunque no todos fueran nombres ilustres como Curros Enríquez o Basilio Álvarez. En el primer tercio del siglo XX, el hombre más rico de Cuba se llamaba José López, conocido como “Pote”, todo un ourensano dedicado a la banca.

Con el triunfo de la revolución, les fueron confiscadas sus propiedades, ante lo que unos optaron por emigrar de nuevo, y otros por permanecer, pero adaptándose a la nueva vida, que conllevó muchas penurias, lo que hizo crecer las sociedades ourensanas de beneficiencia y ayuda.

Con la apertura que el gobierno cubano parece haber iniciado, este año un empresario ourensano ha logrado recuperar una propiedad, que será utilizada con fines hoteleros, aunque prefiere mantenerse en el anonimato, “por si acaso”.

Cuba ha dado para muchas historias como las que relatan ourensanos anónimos en el libo “Los rostros de la memoria”, precisamente editado por el Centro Ourensano de La Habana y la Fundación Fernando Ortíz. Y con duras vidas, entre ellas la de Carmen Pérez, que emigró con 16 años y regresó por primera vez a su casa de Touza con 88, afirmando entondes que “aquí noto moito frío”. Los ourensanos también han marcado la vida pública de la isla. El portavoz de la colectividad española en Cuba frente al gobierno central fue, precisamente y durante cerca de veinte años hasta que falleció en 2014, un ourensano de Loñoá do Camiño, en Pereiro de Aguiar: Antonio Fidalgo.

Emigró con 19 años y un mes después se asoció al Centro Gallego de La Habana, en 1952. Fue durante más de 20 años socio de la Beneficencia Gallega, así como socio fundador de la Unión Orensana de La Habana.

Desde 1993 recorrió el país para conocer de primera mano los problemas de los españoles y puso en marcha un sistema de atención para se les orientarlos sobre trámites administrativos.

Nunca dejó de ser de aquí, pero, probablemente tampoco cubano, como seguramente los 11.087 ourensanos que viven allí .

Hispanista revivido.