La sexualización  de niños, un problema cubano

 

del blog cubano En familia, Alina Carriera

 

Dale Karen!, le grita la madre a su hija.
Dale Karen!, le grita la madre a su hija.

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Se va volviendo común en nuestros días ver imágenes de adultos/as atrapadas en cuerpos infantiles. Muchas nos causan gracia, pero en situaciones como estas, ser precoz no es lo más saludable

“Qué simpática, mírala como está vestida, parece una mujercita recortada, hasta tacones tiene puestos…” la conversación no es ni nueva, ni exclusiva. Se repite con frecuencia para niñas y niños. Todos conocemos algún caso similar, u otros más graves.

Una mirada crítica a las actuales fotos de quinceañeras y quinceañeros permite apreciar la expresión de este fenómeno, envuelta en miradas de vampiresas, satánicas indumentarias, poses que van desde seductoras a hasta eróticas y todo tipo de actitudes que violentan la imagen de las y los adolescentes.

Otra tendencia actual es la de permitir que las y los menores frecuenten lugares que no les está permitido, e incluso la familia les ayuda a “disfrazarse” de adultos para aparentar ser mayor de edad y lograr sus propósitos. Por supuesto una vez alcanzado el objetivo (entrar a los cabarets, discotecas…), ello implica la permanencia fuera del hogar hasta altas horas de la madrugada, con al anuencia de los adultos de casa.

La propia convivencia de pareja entre menores (asunto tratado en Mujeres 4/2014), es una muestra fehaciente del problema, con mayor frecuencia en nuestros días que lo deseado.

Más ejemplos pudiéramos citar en los que la propia familia ayuda, a veces de manera inconciente, a “quemar etapas”, sin tener en cuenta si constituye bien o mal para los niños y las niñas. De ahí que nos surja la pregunta: ¿qué es ser menor de edad?

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