También los “patriotas” del 68 llamaron ex-cubanos a los que no pensaban como ellos

Han llevado su empeño hasta el absurdo de borrar del número de los cubanos a los nacidos en la isla de Cuba

 

En su vértigo perturbador, no se han contentado los rebeldes con pretender hacer creer que ellos no eran españoles antes de su sacrílega rebelión, —no estando obligados a cumplir los deberes de tales para con la patria común, —sino que han llevado su empeño hasta el absurdo de borrar del número de los cubanos a los nacidos en la isla de Cuba que no participan de sus ideas ni se asocian a su traición.

Según estos nuevos patricios, la perla de las Antillas,—y, al llamarla perla, conceden que no la ha tratado ni gobernado tan mal la Metrópoli, cuando ha merecido este nombre,—es exclusivo patrimonio, propiedad íntegra de la insurrección.

Han llevado su empeño hasta el absurdo de borrar del número de los cubanos a los nacidos en la isla de Cuba

Los insurrectos o hablando con más propiedad, los cabecillas que los tiranizan y explotan, son los únicos que pueden disponer de ella a su antojo, venderla, anexarla o destruirla. Lo último les ha parecido sin duda lo más fácil, y por eso presentan las negras señales del incendio las comarcas que han recorrido; pues indudablemente ofrece menor peligro aplicar la tea a los edificios y los campos que ir en busca de las tropas leales.

Permítannos los insurrectos decirles que no tienen autoridad para proclamar nada, absolutamente nada, en nombre de la isla de Cuba

Permítannos los insurrectos decirles que no tienen autoridad para proclamar nada, absolutamente nada, en nombre de la isla de Cuba. Es preciso que sean más modestos, que se contenten con hablar en nombre de la insurrección o del dictador o presidente Carlos Manuel Céspedes, como les parezca mejor. Ni la Junta Central ni el caudillo de Yara tienen la representación de la inmensa mayoría de los habitantes de Cuba, todos con voz, voto y opinión, ni aun la de los nacidos en la Isla, y son altamente inconvenientes e ilegales hablando en nombre de los que no les han dado sus poderes.

Sabemos ¿y cómo ignorarlo? que la Isla de Cuba no quiere ser enajenada, que quiere continuar siendo parte integrante del imperio español. Esto han proclamado altamente, después de la rebelión de Yara, sus corporaciones populares y la mayor parte de sus hijos.

Ni la Junta Central ni el caudillo de Yara tienen la representación de la inmensa mayoría de los habitantes de Cuba, todos con voz, voto y opinión.

Ellos tienen la osadía de no considerar como cubanos a los buenos a los leales; ¿no será equitativo, y hasta estrictamente justo, que los buenos y los leales no reconozcan como cubanos a los traidores?

DLM, 3 de agosto de 1869.

Hispanista revivido.