Barcelona, 23 de septiembre de 2017.

Querida Ofelia:

En Cuba solo conocí y admiré a una señora catalana, la abuela mis amigas del alma Mayra y Gelsys, creo que debo escribirte sobre esa inolvidable señora y lo haré más temprano que tarde si Dios quiere.

Ayer tuve la gran oportunidad de volver a conversar con mi viejo y querido amigo catalán Jordi Pons. Nos dimos cita en un bar de tapas del barrio de La Ribera de Barcelona, situado entre el Barrio gótico y el Parque de la Ciudadela.

Conocí a Jordi en el ya lejano 1984 en París. Brillante catedrático, él y su hermosa familia se convirtieron en grandes amigos nuestros. Hemos paseado, pasado vacaciones juntos y recorrido lugares extraordinarios de su querida Cataluña : Barcelona, Tarragona, Gerona, Cadaqués, Montserrat, Tossa de Mar, Sitges, Figueras, etc.
Ya le había expresado mi interés en conocer las causas de ese sentimiento catalán tan arraigado que va a conducir a un referéndum por la Independencia el próximo 1 de octubre, aunque el Estado español ha anunciado que hará todo lo posible para que no tenga lugar.

Le pregunté si podía colocar el magnetófono sobre la mesita para después poder publicarlo sin perder una sola palabra suya. Aceptó y aquí te envío el resultado:

“Mira Félix, para entender lo que ocurre hoy en Cataluña, hay que remontar a sus orígenes. En la Edad Media, Cataluña, que entonces incluía territorios del otro lado de los Pirineos, era una “marca” del Imperio carolingio. Los condes de las comarcas catalanas eran vasallos de los descendientes de Carlomagno. Mientras en el resto de la península se iban formando los reinos de Castilla, León, Galicia, etc., según avanzaba la reconquista de los territorios invadidos por los moros, los catalanes luchaban también contra los sarracenos pero, al mismo tiempo, rompían el vínculo de vasallaje que los ligaba a los reyes de Francia, iniciando así su independencia.

En el siglo XII, por alianza matrimonial, Cataluña se unió al reino de Aragón y, en el siglo XV, también gracias a un casamiento, el reino de Cataluña y Aragón de unió al reino de Castilla conservando ambos sus propias instituciones. La primera de estas uniones permitió la expansión que hizo de Cataluña y Aragón la primera potencia marítima del Mediterráneo en los siglos XIII y XIV. La segunda privó a Cataluña de las riquezas coloniales pues Castilla estableció un monopolio comercial y el oro de América llegaba exclusivamente a Sevilla.

Cuando se puso feo de verdad para Cataluña fue a principios del siglo XVIII, tras la guerra de sucesión al trono de España entre los Austrias y los Borbones. Cataluña apoyó al pretendiente perdedor y Felipe V de Borbón subió al trono español. Barcelona, tras 11 meses de asedio, cayó el 11 de septiembre de 1714. Felipe V suprimió de inmediato las instituciones catalanas, cerró las universidades y prohibió que Barcelona se extendiera más allá de sus murallas.

¡Fíjate bien Félix! ¿Tú sabes de un pueblo que celebre por todo lo alto una derrota? No ¿verdad? Pues ese pueblo es el catalán. Cada año, el 11 de septiembre, a las 17:14 en punto, remitiendo al año 1714, Cataluña celebra la “Diada”, su fiesta nacional, quizás para no olvidar nunca la humillación de aquel día fatídico. En 1931, la segunda república española concedió a Cataluña su estatuto de autonomía bajo la forma de la “Generalitat”, estatuto anulado por Franco durante la dictadura y restablecido por la constitución democrática de 1978.

Más recientemente, en 2012, tras la crisis económica de 2008, el presidente de la “Generalitat” Artur Mas, para aligerar las contribuciones de la comunidad autónoma catalana, pidió a Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, un pacto fiscal. Rajoy se negó a pactar. ¿Qué quería Mas? Seguramente un pacto fiscal según el modelo vasco pactado anteriormente entre el gobierno español y el PNV (partido nacionalista vasco); es decir: “el concierto económico, la cuasi- independencia financiera que otorga a Euskadi, la capacidad de los vascos para gobernarse sin estrecheces ni recortes” (El País, 21 de julio de 2017).

El pulso entre Cataluña y Madrid fue ganando en tensión y enfrentamientos. De “pacto fiscal” a “independencia” no había más que un paso.

El 6 de septiembre último, el parlamento catalán, basándose en el derecho de todo ser humano a decidir su futuro, vota una ley instaurando un referéndum de autodeterminación. Lo que sigue lo estamos viviendo estos días…

Pero ¿cómo se explica que, de marzo de 2006 a septiembre de 2017, el porcentaje de independentistas haya pasado del 13,9% al 34,7%? Sin pasar por alto que, a pesar de que éstos no son mayoritarios, el 70% de la ciudadanía catalana está a favor del referéndum.

Félix, ¿sabes que Cataluña es tan grande como Bélgica, que cuenta con 7,5 millones de habitantes y que representa el 20% del PIB, el 20% de los impuestos y el 30% de las exportaciones españolas? Hoy en día, el crecimiento de Cataluña se sitúa en un 3%. El 60% de las exportaciones transita por el corredor del Mediterráneo y, sin embargo, Mariano Rajoy se niega a priorizar la construcción de las infraestructuras ferroviarias de este corredor que todos reclaman.

¿Qué quieren los catalanes, la independencia o que se reconozcan las desigualdades de trato por parte del gobierno central? Hay que saber, Fėlix, que Madrid sólo invierte el 12% del PIB español en Cataluña. El aeropuerto del Prat en Barcelona recibe 12,7 millones de euros al año y el de Barajas en Madrid 300 millones. De los 70 trenes obsoletos, el 40% circula por Cataluña y el 4% por Madrid. Del año 1985 al 2000 se construyeron 900 km. de autovías en Madrid y sólo 20 km. en Cataluña. Los catalanes no gozan de autovías gratuitas pero sí de autopistas de peaje.

¿Y la cultura? Su ministerio concede 47€ al año por español no catalán pero sólo 5€ por catalán y de las becas estatales el 58% va a Madrid y el 5% a Cataluña.

¿Qué opinas Félix? Yo opino que, tras cinco años de pedir en vano el diálogo con Rajoy, quizás el referéndum del 1 de octubre no sea legal pero es perfectamente legítimo.”

Estimo que las palabras de Jordi Pons pueden ayudarnos a comprender la situación que se vive en Cataluña. Roguemos a Dios para que no haya violencias.

Nos despedimos con un caluroso abrazo y la promesa de volver a vernos con nuestras familias en París o Barcelona más temprano que tarde.

Desde la bella y culta Barcelona con gran cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

1 COMENTARIO

  1. Lo que has contado se puede extrapolar a todo el territorio español que no sea Cataluña y País Vasco. En mi tierra, Andalucía, hemos sidos maltratado y abandonado. Cuando el gobierno incentivaba la industria en Cataluña estaba contento, pero le dicen NO y le da una rabieta de niño pequeño. Y los andaluces como otro lugares de España tuvo que abandonar su hogar para emigrar a buscar un futuro mejor eso se debe al egoísmo de unos pocos
    Me hace más gracias que usen la palabra opresión, del Estado Español opresión hemos sufrido los andaluces con nuestra forma de hablar y de ser de Andalucía, tierra de vago , de cateto o eso no es Europa sino Africa del norte falacia propagandística de Madrid y de Cataluña, muchos personas
    Si ellos quieren decidir, porque no puedo decidir otras comunidades comunidades si ellos quieren abandonar España,

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