Cuando llegué al Aeropuerto José Martí y recorrí a pie las  calles de la Habana Vieja, tuve la sensación de encontrarme en un lugar que me resultaba muy familiar.

El  primer viaje que realicé a Cuba fue en Diciembre del año 1994, con la finalidad  de  encontrar a los emigrantes  canarios que residían en aquel  país,  del que únicamente tenía como referencia  su ubicación geográfica y que su presidente era Fidel Castro, y que los Canarios que residían en la isla lo estaban pasando francamente mal,  como consecuencia de la difícil situación económica que atravesaba el país por el denominado período especial y la crisis de los balseros.

Recuerdo cuando llegué al viejo Aeropuerto José Martí de La Habana y recorrí a pie las  calles de la Habana Vieja, tuve la sensación de encontrarme en un lugar que me resultaba muy familiar, como si hubiera transitado en otras épocas por aquel maravilloso barrio, comenzando a amar aquel entrañable país que hasta ese momento desconocía, evocándome a aquella Canarias de los años sesenta que tanto añoraba y que desgraciadamente para muchos de nosotros ha desaparecido, y de la que solo nos queda el recuerdo en la memoria de aquellos que la vivimos.

Para el cumplimiento de la labor encomendada  por la Viceconsejería de Relaciones Exteriores del Gobierno de Canarias, los cuatro funcionarios desplazados  recorrimos la isla de extremo a extremo, es decir desde Pinar del Río la provincia más occidental hasta Santiago de Cuba la  más oriental de la isla.

En este viaje y otros posteriores observé a través  del contacto directo con la emigración canaria, que en su inmensa mayoría hablaban de una Cuba antes de la revolución bien diferente a la que yo observaba en ese momento, en la que  faltaban las mínimas condiciones para llevar una vida digna, pues carecían de los alimentos y medicinas necesarios, de la libertad y en general de las comodidades que disfrutábamos en lo que llamamos los países desarrollados, donde desgraciadamente nos falta el calor humano y la solidaridad de su gente.

En esa Cuba y en una de esas largas conversaciones que mantuve una tarde con un emigrante canario de La Gomera,  me contó las razones que lo habían llevado a abandonar la isla colombina, y  que le encantaría  que  alguien narrara lo que sucedió  desde que él llegó a Cuba hasta el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, para que la gente comprendiera lo que fue Cuba en el pasado, que nada se parecía a la situación que se vivía en ese momento. Yo le prometí que así lo haría, sin duda sin saber  a lo que me estaba comprometiendo, leí muchísimos libros, mantuve innumerables entrevistas con algunos emigrantes y con gente nacida en la isla, pero abandoné la aventura, pues nunca había realizado una obra de tal envergadura y siempre encontraba alguna disculpa para no comenzar.

Una tarde en Valle Guerra, cuando trabajaba en el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, fue a visitarme a mi despacho  de jefe de personal,  una becaria cubana, ingeniero agrónomo, que trabajaba en el centro haciendo la tesis doctoral  en  cultivos tropicales,  y como no podía ser de otra manera hablamos largo y tendido de la isla. Después de aquella conversación vino a mi memoria  como un flash el compromiso que había asumido años atrás y que sin duda debía cumplir.

Estudié a sus personajes populares más singulares ya desaparecidos como el caballero de París, Bigote de Gato o la milagrosa de Colón, sus principales comercios como El Encanto de La Habana con mas de mil empleados y que fue el origen de El Corte Inglés español, sus cantantes y compositores más famosos, sus barrios residenciales y periféricos, la historia de sus empresarios como Bacardí, sus políticos, sus artistas de fama mundial y aquellos canarios que vivieron en ese tiempo  en Cuba como Alicia Navarro Miss Europa o Tomás Felipe Camacho que llegó a ser asesor del Presidente Batista y artífice de uno de los orquidiarios mas importante del mundo

El período comprendido en el año 1938 hasta la llegada al poder del Comandante Fidel Castro el 1 de Enero de 1959,  trajo consigo  el derrumbamiento del sistema capitalista para sustituirlo por un sistema comunista. Las causas fundamentales de que ese hecho se produjera, fueron por un lado una situación de crispación social  como consecuencia de los desmanes y el enriquecimiento desmedido por parte de políticos corruptos a costa de la población y por otro la inseguridad ciudadana por la presencia en la isla de la mafia americana con los ajustes de cuentas en plena calle, con el consiguiente y lógico descontento de la población, que sirvieron de caldo de cultivo para apoyar una pretendida revolución democrática que acabara  con tales desmanes, cosa que desgraciadamente no sucedió, pues el Comandante Fidel Castro no cumplió sus promesas, para desdicha de la mayoría de la población que lo apoyó e incluso empeoró la situación anterior con el transcurso del tiempo.

En este sentido quiero traer a colación algunas de las ideas plasmadas muchos años atrás, por José de la Luz y Caballero filósofo cubano, y por los líderes de la independencia cubana, Antonio Maceo y José Martí padre de la patria cubana e hijo de Leonor Pérez Cabrera, nacida en el municipio de La Orotava, en esta isla. Si esos pensamientos y su ejemplo se hubieran seguidos por los políticos cubanos, Cuba hoy no sería una República comunista, y que sin duda creo que estas magnificas reflexiones de estos insignes personajes, no sólo son aplicables a Cuba, sino a la difícil situación que atravesamos en España, por lo que me parece oportuno hacer un breve resumen de algunas líneas  de sus maravillosos escritos en esta charla.

José de la Luz y Caballero,  refiriéndose a la falta de ética en la forma de entender la política, decía que  ante la inexistencia de la ética  quisiera  ver desplomadas, no digo las instituciones de los hombres, sino las estrellas todas del firmamento, pues no podría soportar caer del pecho humano el sentimiento de la justicia, ese sol que alumbra mundo moral.

El General Maceo, uno de los insignes  padres de la patria cubana, entendía  la política, de la siguiente manera:  “No es, pues decía, una política de odios la mía, es una política de amor; no es una política exclusiva, es una política fundada en la moral humana (…) no odio a nadie ni a nada, pero amo sobre todo la rectitud de los principios racionales de la vida.”

Martí, por su parte relacionaba la bondad, con la inteligencia y con la felicidad. También relacionaba la maldad con la torpeza y con la estupidez.

Agregaba que en la civilización actual no se estimula suficientemente la idea de que no hay felicidad mayor que la de hacer un bien a los demás.

Y planteaba en consecuencia la siguiente pregunta:

¿Por qué la bondad no va a conducir a la felicidad?. Y si esto es así, afirmaba que la maldad conduce inevitablemente a la infelicidad.

Martí concluía con la siguiente frase lapidaria: “Los pícaros han puesto de moda burlarse de los que se resisten a ser pícaros. Urge ya en estos tiempos de política de mostrador dejar de avergonzarse de ser honrados. La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza.”

Martí por último definía la política de la siguiente manera: “La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación, cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue.”

Si  aplicáramos estos sencillos principios  éticos que nos dan estos ilustres políticos y pensadores cubanos  nacidos en el Siglo XIX,  y se entendiera el arte de hacer política como ellos la entendían, quizás Cuba no hubiera llegado a la situación actual, ni España nos encontraríamos en el lugar en que nos encontramos, y es precisamente esa falta de valores éticos lo que hizo derrumbarse un país que en aquel momento constituía un ejemplo de pujanza económica, por lo que creo que deberíamos aprender y aplicar la lección antes de que sea tarde.

El amor a Cuba y a sus gentes  hizo que estudiara a fondo la historia de ese país haciendo despertar en mí la vocación de escritor que hoy ocupa la mayor parte de mi tiempo libre, pues soy abogado y funcionario del Gobierno de Canarias. He averiguado la verdadera historia de personajes  tan importantes como Camilo Cienfuegos, Fran País, Huber Matos entre otros y lo que nunca se contó de ellos, pues he estado por mi trabajo mas de veinte veces en Cuba  y sin duda me siento un cubano más.

Agustín Ravina

3 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias por sentirse un cubano más. Yo lo soy por nacimiento, pero ha habido muchos que lo han sido, y lo son, por sentimientos.

    Creo, o, al menos no lo menciona, que le ha faltado adentrarse en los continuos intentos comunistas por influir en la Isla, no hablo de confabulaciones, conspiraciones, ni nada semejante, tampoco de planes premeditados, sino de una sistemática labor estratégica de apoyar lo que perjudicaba a su enemigo y atacar lo que lo beneficiaba.

    Por ejemplo, me refiero a la constante alianza del anterior dictador, Fulgencio Batista, con los comunistas. Gracias a ellos ganó las elecciones donde salió elegido Presidente de la República. Recuerde que los comunistas no apoyaron la guerrilla hasta una fecha tan tardía como Octubre de 1958.

    Quedo a su disposición, pues soy un amante de la Historia de Cuba, para intercambiar opiniones, datos e información en aquello que considere necesario.

    Mi e-mail es: jmpresol@hotmail.com

  2. Muchas gracias por su comentario, conozco perfectamente que los comunistas apoyaron a Fulgencio Batista, llevo 15 años escribiendo sobre Cuba. Todo eso y la profunda historia de un desengaño efectuada por Fidel ya ha sido comentada en mis novelas.
    Algún día escribiré sobre Marainello, la historia del Cinecito, la estancia de Fidel en Estados Unidos, el discurso premonitorio de Díaz Balart, Federico Lanz y una infinidad de cosas que parte ya han sido publicadas en mi libro.
    Gracias. por su colaboración

    • Desafortunadamente no he leido su libro, error que subsanaré tan pronto como pueda (en estos momentos tengo sobre mi mesa unos 20 libros pendientes, entre ellos un manuscrito original de una amiga), se lo prometo.

      Entre las cosas que menciona, hay un tema que siempre me ha llamado la atención y que he intentado investigar: el discurso “premonitorio” del congresita Díaz-Balart.

      Lo más próximo a la verdad parece ser que es que el Sr. Díaz-Balart, contrariamente a lo que se dice, votó a favor de la amnistía a Fidel Castro y sus compañeros, al menos así consta en la copia del Libro de Sesiones del Congreso de la República depositado en la Universidad de Miami; que al día siguiente alardeó en un discurso sobre que la amnistía era posible graias a Batista y su partido; y que no se encuentra testimonio fehaciente de la famosa premonición, más que el relato de familiares y allegados.

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