UN TAL REGINO CAMACHO

París, 24 de noviembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío el interesante testimonio del amigo ex guerrillero del Escambray Miguel García Delgado a propósito de Regino Camacho. Es parte de la serie de testimonios que estoy recogiendo, para dar luz a la verdad histórica que el régimen de los Castro ha tratado de ocultar o difamar desde hace ya más de medio siglo:

“Regino Camacho conoció a Jesús Carreras, cuando éste era el responsable del Movimiento 26 de julio en el pueblo de Fomento. Regino había vivido en Venezuela y acostumbraba visitar a un hermano que vivía en Fomento. En diciembre de 1957, Regino se apareció en el campamento del Cacahual, en compañía de Renato, un muchacho de Santa Clara, que tiempos después fue asesinado por los policías de esa ciudad. Regino era un especialista en explosivos y a causa de un accidente con ellos, tenía la mano izquierda mutilada.

El caso es que cuando se apareció Regino, contó la historia de que el coronel de la policía Esteban Ventura Novo, que operaba en la Habana, le tenía secuestrada a su única hija. Esta historia era muy difícil de creer pues nunca antes Ventura Novo, había secuestrado a nadie. No era su estilo. Ventura torturaba y mataba, pero no secuestraba a familiares de revolucionarios.

Entonces, Jesús Carreras, mandó a investigar por su cuenta y pudo averiguar que Regino Camacho había sido combatiente de la Guerra Civil Española. Algo raro llegó por los informes que recibió Jesús Carreras desde Fomento, con relación a Regino Camacho.

Un día Menoyo y Carreras salieron con Regino Camacho y más tarde, volvieron los tres juntos con las caras muy serias. De momento no se supo nada, pero los allí presente se dieron cuenta de que el ambiente estaba tenso. Roger Redondo le preguntó a Carreras si tenía una información mala sobre Camacho. Carreras contestó que sí y lo dejó bajo la custodia de Roger. Éste último pudo aprovechar y obtener la siguiente información:

‘Regino Camacho decía que era andaluz, pero hablaba como un canario que pasó mucho tiempo en la región de Andalucía, o al contrario un andaluz que pasó mucho tiempo en las Islas Canarias. Había militado en el quinto regimiento donde conoció a Rolando Mansferrer del cual era amigo. También conoció a la novia de Julio Antonio Mella, Tina Modotti, con el nombre de María, en un hospital, cuando él estaba herido’.

Pero Camacho era tan mentiroso y sus mentiras tan exageradas, que no se podían creer todas las informaciones que ofrecía.

Ya instalados los rebeldes en la zona central del Escambray se consiguieron algunas herramientas, y en medio del monte se instaló un taller con el pomposo nombre de La Armería. Al frente de ese taller se nombró a Regino Camacho, ya que como dice el refrán: en casa de los ciegos el tuerto es rey.

Así nació el armero Capitán Regino Camacho, quien de varias armas rotas formó una que él llamó Carabina Camacho. De esa forma, ya que no hubo manera de que Regino Camacho abandonara el Escambray, se lograba el propósito de mantenerlo separado de todo lo demás.

Además, Regino Camacho propuso que él era capaz de resolver el problema vital del parque, pues sabía hacer balas, pero necesitaba un torno grande y otras maquinarias, que le servirían para doblar metales. Así como un grupo de taladros, un generador de diesel de cincuenta kilos y otro montón de herramientas.

Uno de los combatientes que con anterioridad había trabajado en una mina, cerca de Manicaragua, informó que en el taller de esa mina existía toda la maquinaria que pedía Camacho. Entonces Menoyo en una acción desesperada, formó un grupo de cien hombres y en varios camiones, partimos hacia la Mina Carlota. En una noche llegamos a la mina, requisamos toda la maquinaria pesada y la trasladamos hasta el centro del lomerío del Escambray, cerca del valle de Jibacoa.

Todo lo que Camacho pidió y aún más, lo pusimos a su disposición. Además, Roger me aconsejó tener mucho cuidado con Camacho, pues era muy astuto y me podía enredar. Después, llegamos a Dos Arroyo, donde estuvimos un día más y Roger terminó de contarme lo que conocía de Regino Camacho antes de tomar rumbo a Banao.

El día en que me tocó ir a La Armería de Camacho, fui con un guajiro que me llevó para una casa que estaba cerca del campamento de Camacho y allí, el armero, vino a buscarme. El lugar se llamaba Yagunal y estaba cerca de donde el río Jibacoa se sumerge y vuelve a salir por una cascada en Dos Arroyos. Allí Cubela tenía su campamento.

Finalmente, me quedé allí, pero aquella rutina me aburría. Yo ya sabía bastante de Camacho y el bueno de Adán López cuando yo regresaba al campamento para dormir, me informaba muchas cosas más. Me enteré de todo lo que allí se hacía. Camacho no dormía allí sino que cada noche se iba a una casa que había cerca, por la mañana regresaba y se ponía a hacer algo. Así seguían pasando los días y como a las dos semanas de estar allí, un día le dije a Camacho que tenía que ir a ver a Cubela. En el campamento de éste me enteré que el ejército había iniciado una ofensiva. Allí estaba Aurelio Nazario Sargen (Yeyo), uno de los consejeros de Eloy Gutiérrez Menoyo, quien me dijo que lo llevara a ver al gallego Camacho.

Cuando Regino vio a Nazario, le dijo que se necesitaban armas para combatir a los soldados. Camacho respondió que no tenía armas, pero que iba a fabricar una bomba para que se la llevaran a Eloy Gutiérrez Menoyo. Cuando terminó la bomba, Camacho se la dio a Changuela que era el práctico de Nazario. Yo había llegado allí con un revólver, pero aproveché la ocasión para quedarme con una carabina italiana con diez balas, que me habían entregado para vigilar desde una loma cercana. Finalmente, Nazario le dijo a Camacho, que necesitaba que yo fuera con él para que ayudara a Changuela a trasportar la bomba. Partí con Yeyo Nazario al día siguiente por la mañana hacia la zona donde se encontraba Menoyo.

Cuando el Ché llegó al Escambray, Regino Camacho, ya intuía que le habían descubierto sus mentiras y sin avisarle a nadie fue a unirse con él.

Si Wilfredo Velázquez, el compañero José, era de Fomento y Camacho vino desde ese pueblo y formó parte del Quinto Regimiento, él pudo por órdenes del compañero José, infiltrarse entre los guerrilleros del frente del Escambray. Al llegar el Ché, Wilfredo Velázquez lo autorizó para unirse a Guevara.

De lo que sí no hay dudas, es que Regino Camacho Santos, fue un gran embustero. Llegó a declarar en una entrevista para la revista Bohemia que él había fabricado tres mil fusiles M-4. En realidad Camacho sólo construyó un artefacto que cuando disparaba, la bala caía a 40 pies de distancia, sin fuerza y sin haber podido nunca dar en el blanco”. Miguel García Delgado

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Foto: Regino Camacho.

Hispanista revivido.