En la capital cubana prolifera el gansterismo juvenil femenino. Al menos tres, de la cuarentena de procesados, confesaron haber cometido delitos serios

Los familiares aseguran que los muchachos enfrentan castigo corporal y sicológico por parte de los carceleros

Informan desde La Habana que aproximadamente 40 adolescentes,  entre 12 y 18 años de edad, se encuentran detenidos y están siendo procesados. Y al menos tres son chicas, informan familiares.

Todos se encuentran recluídos en dos prisiones habaneras. Una vez procesados algunos de ellos fueron trasladados a la Prisión de Mujeres de Occidentes, popularmente conocida como Manto Negro. Ahora es un reclusorio mixto, albergando a jóvenes de ambos sexos.

Estos arrestos fueron consecuencia de un operativo policial desatado desde principio de diciembre del año pasado (2015). Todos los jóvenes detenidos son acusados por el delito de robo con violencia. Y aunque conforman un sólo expediente judicial, cada familia  contrató su propio abogado, según declaró una de las madres de los jóvenes involucrados, que no quiso revelar su nombre.

Ninguno de los familiares del resto de los involucrados quiere revelar sus identidades por temor a represalias en contra de sus hijos. Todas las familias residen en el municipio 10 de Octubre, mayormente en la barriada de Luyanó, y otras pocas en la barriada de Santos Suárez.

Una de las madres de esta causa colectiva, refiere que a su hijo, que se encuentra en 100 y Aldabó “lo tratan como si fuese terrorista o un asesino múltiple”.

Afirma que a menudo los menores enfrentan castigo corporal y sicológico por parte de los carceleros. Que a uno de los detenidos, lo castigaron introduciéndole la cabeza por un orificio de una pared divisoria, de celosías de concreto.

“En un orificio le metieron la cabeza y las manos por otros dos respectivos orificios a ambos lados de la cabeza”, imitando al cepo donde inmovilizaban a los esclavos en épocas de antaño.

Otros castigos incluyen sadismo, como poner a los presos a realizar largas tandas de cuclillas. Los carceleros cuentan en voz alta, pero “cuando van por ochenta o noventa cuclillas, simulan haberse confundidos y recomienzan por veinte o treinta nuevamente, y eso lo hacen sucesivamente”.  

En ese grupo hay “cinco adolescentes que en la actualidad estudian 8vo y 9no grado en la escuela secundaria básica Manuel Ascunse Domenech”, localizada en la barriada de Luyanó.

La fiscal, de nombre Miledys, subordinada a la fiscal superior Mónica, ambas pertenecientes a la fiscalía provincial, insisten en no permitir la libertad condicional para estos acusados. A pesar de que los policías instructores, tres hasta donde se sabe, sí optan por ese cambio de medida, de acuerdo a los testimonios de las madres.

Alega una madre que “los instructores nos han dicho que la mayoría (de los infantes), en este proceso no precisan de ser internados en una prisión”.

“En una de las visitas que le hice a mi hijo, de 10 minutos una vez por semana”, comenta una madre, “escuché cuando un alto oficial en 100 y Aldabó le decía a otro compañero suyo (de similar rango), que si la noticia de esos muchachos llegaba a los Derechos Humanos o a las Damas de Blanco el caso se iba a convertir en un asunto político”. También se rumora entre los familiares tener fe en que con la cercana visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el gobierno cubano conceda indultos.

En total entre 70 y 100 adolescentes fueron arrestados, en el mismo municipio de 10 de Octubre, bajo circunstancias parecidas y acusados de integrar pandillas y por otros delitos probados. A  algunos se les encontró armas de fuego, muchas construidas de manera artesanal. Se elaboran con inyectores para motores de automóviles que funcionan con gasoil. Además, también se incautaron  varias armas blancas.

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