Venezuela no está peor que Cuba

«A nosotros nos decían ”cuidado porque pueden parecerse a Cuba”. En aquel momento pensábamos que era imposible. Hoy en día estamos peor. En Cuba se come y no hay el nivel de violencia ni de maltrato a la ciudadanía que tenemos en Venezuela»

 

Algunos opositores venezolanos nos sorprenden al afirmar que Venezuela está peor que Cuba. Lo cual es rotundamente falso, en lo que respecta tanto a la situación política como económica de cada uno de los dos países. El hecho de que en la nación sudamericana se respire un ambiente de rebeldía ciudadana, mientras que en la Isla reina la calma chicha de un pueblo apático, significa que, a diferencia de Venezuela, todo intento de oposición en Cuba es aplastado brutalmente desde 1959 hasta la fecha. De ahí que la llamada disidencia no acabe de despegar y levantar vuelo.

No se requiere de un diagnóstico diferencial complejo para concluir que, desde el punto de vista clínico, el caso cubano es crónico y el venezolano es agudo. Cuando el mal se vuelve agudo (vale decir, cuando “alcanza de pronto extrema intensidad”), existen tres posibilidades de resolución: la defunción, la recuperación o la cronicidad. El régimen castrista —lo mismo que su anciano fundador postrado en posición de Fowler— se halla desde hace tiempo en estado crónico, mientras que el caso venezolano es de tipo agudo. Lo que quiere decir que hoy por hoy todavía tiene remedio. Todo dependerá, entre otros factores, de cómo actúe y piense la oposición al régimen de Maduro en este momento crítico de su historia. Lo cual incluye, además, no andar diciendo sandeces laudatorias sobre la espantosa realidad de Cuba.

En febrero de este año, con motivo de la presentación en Madrid de un libro sobre Leopoldo López, el emblemático dirigente preso de Voluntad Popular, su hermana Diana López alertaba a los españoles sobre el peligro del ascenso meteórico de Podemos y nos sorprendía afirmando lo siguiente en una entrevista con la cadena COPE:

«A nosotros nos decían ”cuidado porque pueden parecerse a Cuba”. En aquel momento pensábamos que era imposible. Hoy en día estamos peor. En Cuba se come y no hay el nivel de violencia ni de maltrato a la ciudadanía que tenemos en Venezuela». ( http://www.abc.es/…/abci-hermana-leopoldo-lopez-recomienda-… )

¿Que en Cuba se come? Como no sea aquello de lo que pica el pollo, que decían antes por no pronunciar la palabra malsonante. Los cubanos, sobre todo si no reciben remesas del exterior, no comen ni siquiera regular. Las pasan canutas. Los pocos productos disponibles se venden a precios exorbitantes en una economía dolarizada que contrasta con los salarios irrisorios de un país con una media salarial de unos 25 dólares.

Por otro lado, si el régimen castrista logró paliar los niveles ínfimos de subsistencia de los años noventa, durante la crisis postsoviética conocida por el eufemismo de ‘periodo especial’, se debió precisamente a la cuantiosa ayuda que ha recibido de Venezuela tras la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Solo en envíos de petróleo, el chavismo le ha venido suministrando a Cuba ¡105.000 barriles diarios! a precios preferenciales, lo que cubre un 60% de las necesidades de la Isla.

De modo que la Sra. López —a quien desde luego respeto mucho por su destacado activismo político— pudo haber argumentado que el hambre en Venezuela, aparte de la pésima gestión del chavismo, se debe en buena medida al derroche del régimen venezolano en concepto de ayudas y subvenciones bajo el rótulo de comercio favorable con Cuba y demás miembros del bloque ALBA, así como otros países cuya lealtad o silencio cómplice en los organismos internacionales ha comprado con los petrodólares que ahora tanto necesita.

En cuanto a la represión en la Isla, chirría opinar en la radio que allá “no hay el nivel de violencia ni de maltrato a la ciudadanía que tenemos en Venezuela”. ¿No ha oído hablar Diana López, por citar solo un ejemplo, de las Damas de Blanco, las mujeres cubanas que protestan pacíficamente en sus marchas dominicales y son habitualmente reprimidas y golpeadas?

Mucho me temo que la hermana de Leopoldo López, así como otros opositores venezolanos, no acaban de entender la diferencia entre un gobierno autoritario (o semitotalitario) como el venezolano y un régimen totalmente totalitario como el comunismo cubano. El totalitarismo fue implantado en Cuba en apenas tres años, mientras que, tras 17 años de neocomunismo chavista, en la Venezuela actual sigue habiendo alcaldes y gobernadores opositores, además de un parlamento mayoritariamente antichavista. Es verdad que les limitan todo lo que pueden sus funciones, potestades y competencias, pero ahí están en pie de lucha. Eso en Cuba, ni soñarlo.

Bajo el totalitarismo comunista puro y duro, como el castrista, una vez transitada la fase autoritaria, la represión brutal del principio se convierte en supresión total del individuo bajo el reino del terror del Estado policial. De manera que todo el mundo se pone bocabajo y se queda calladito, sin duda con honrosas y heroicas excepciones. De ahí que, para muchos visitantes y turistas en la isla del espanto, así como para más de un opinador a distancia, el pueblo cubano vive feliz y tranquilo su vida miserable. Pero esa felicidad es falsa, amigos venezolanos. Y, por resumirlo con un dicho del habla popular cubana, esa tranquilidad viene de tranca.

Hispanista revivido.