Así lo expresó durante el homenaje celebrado en el Consulado de Venezuela en Barcelona en marzo de 2014, con motivo del primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez  “Venezuela para mí se ha convertido en una patria de acogida”, indicó Errejón, como muestra el vídeo que acompaña a esta noticia.

El ex – portavoz de Podemos explicó que desde la muerte de Chávez la fecha del 5 de marzo se ha convertido para él en “una tristeza honda, pero también un privilegio: haber vivido la mayor muestra de pasión política y cariño popular que haya conocido y que posiblemente jamás conozca”.

A sueldo del Gobierno de Caracas

Errejón describió emocionado, con estas palabras, las muestras de pesar que había visto en las calles de Venezuela tras la muerte de Chávez: “Decenas de miles de caras serenas, preñadas de  futuro, miles de Chávez. Si alguien quiere saber quién era Chávez quizá le baste con ver quiénes son los canallas que festejaron su muerte, y quiénes las gentes humildes que le lloraron”.

Íñigo Errejón tenía un motivo añadido para llorar. Durante años, estuvo a sueldo del Gobierno de Hugo Chávez por partida doble: como patrono y secretario de la Fundación CEPS (que cobró más de siete millones de euros del régimen chavista) y como “director de la línea de investigación de Identidades Políticas” del Grupo de Investigación Social Siglo XXI (GISXXI), un instituto  demoscópico dirigido por el ex ministro Jesse Chacón uno de los hombres de confianza del número 2 del régimen, Diosdado Cabello.

Durante el acto celebrado en el Consulado de Venezuela en Barcelona, Errejón pronunció un vibrante y poético panegírico de la figura de Hugo Chávez: “Decir Hugo Chávez es decir la patria es el hombre, viviremos y venceremos. A Chávez le debemos la recuperación de la política como arte plebeyo y cotidiano, el socialismo como democracia sin fin“.

“¡Chávez vive, la lucha sigue!”

Y lo más chocante, presentó al ex presidente de Venezuela como un verdadero intelectual: “A Chávez le debemos la reivindicación de la lectura y el estudio, no como coleccionismo de esencias muertas, ni de salmos para recitar, ni de carnés de pureza, sino como hambre de conocer y pedagogía de armarse y saquear los arsenales del conocimiento”.

“A Chávez le debemos la piel en política”, remató, “a Chávez le dolían como propios los dolores de los de abajo*, de ahí su inquebrantable y obstinada lealtad a los de abajo. Como antes le cantó sin saberlo Silvio Rodríguez, iba matando canallas con su cañón de futuro”.

Íñigo Errejón concluyó su parlamento con un emocionado “Chávez vive, la lucha sigue”.

 

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