Por: Ignacio Crespí de Valldaura.

Hace unos meses, El Confidencial publicó un artículo en el que demostraba que VOX, de cara a la denominada “extrema derecha europea”, es un partido blando. En contraposición, el establishment español le atribuye el calificativo de “fanático”. La fusión y el equilibrio de ambas percepciones define lo que realmente es la fuerza de Santiago Abascal: ni extremista, ni moderada, simplemente, de derechas. Es una versión remozada o actualizada de la antigua Alianza Popular y de la CEDA, una suerte de AP 8.0, adaptada, naturalmente, a combatir los problemas de 2018, con hastag (#), arroba (@) y emoticono de la Bandera de España incluidos. A renglón seguido, voy a exponer diez argumentos que lo demuestran con irrefutable verosimilitud.

  1. Que El Confidencial, medio de comunicación de corte centrista, lo reconozca en un artículo, dice demasiado. El mismo se titula: Por qué la extrema derecha europea desprecia a la española.
  2. El intelectual de izquierda Jorge Verstrynge acaba de reconocer, tal y como publica Huffington Post, que “VOX es Alianza Popular en junio de 1977” y ha señalado, también, que pese a que quiera poner coto a los niveles desaforados de inmigración descontrolada, plantea reformas timoratas y moderadas en comparación con sus homólogos continentales.
  3. Juan Manuel de Prada, en su artículo Voxeando, publicado en ABC, ha puesto sobre el tapete que a VOX le faltan varios pasos para asemejarse a sus supuestos homólogos europeos, lo cual da a entender, sobradamente, que es más un partido de derechas que con tintes extremistas.
  4. Santiago Abascal proviene del denominado “PP bueno”, fue uno de los delfines de María San Gil en Vascongadas y también, formó parte del ala de Esperanza Aguirre. José Ortega Lara, también, procede del mismo partido, al igual que Alejo Vidal-Quadras, quien abandonó la formación al poco tiempo de quedarse a nada de obtener representación en las pasadas elecciones europeas. Estos tres mosqueteros constituyeron un segmento de la derecha más conservadora de las citadas siglas.
  5. VOX es una escisión del PP, que fue creado justo en el mismo instante que el Partido Popular traicionó lo prometido en su programa con respecto a ETA y a la legitimidad democrática de los voceros de la banda terrorista, ello sumado al progresivo acercamiento de la formación gaviota a las posturas del aborto, la ideología de género y al feminismo radical.
  6. VOX es patriota y sus homólogos europeos y mundiales, nacionalistas, patrioteros. Un hecho diferencial entre patriotismo y nacionalismo (o patrioterismo) es que mientras el primero enaltece a su patria sin despreciar a las demás e incluso, buscando cierta colaboración con las mismas, el segundo desdeña y tiene ademanes de supremacía frente a las restantes. Tanto Salvini, como Trump, Nigel Farage y Julian Assange han mirado por encima del hombro a los españoles con algún desplante e insulto. Por el contrario, Santiago Abascal y sus hombres jamás harían eso, porque son patrióticos, no nacionalistas. De hecho, el líder del voxismo ha escrito numerosas publicaciones y ha tenido infinidad de intervenciones en las que incide en esta diferencia, sobre todo, a través del colectivo que lleva años encabezando, DENAES, Fundación para la defensa de la nación española.
  7. Otro ejemplo que demuestra que VOX es patriota y no nacionalista es que mientras sus homólogos europeos quieren romper de lleno y de profundis con la UE, Santiago Abascal es partidario de permanecer dentro, pero ampliando los límites hasta ahora establecidos, para, de este modo, evitar la colonización ideológica impuesta a nivel global, la de lo políticamente correcto, y la consiguiente merma de nuestra soberanía nacional en varios aspectos (un equilibrio bastante razonable, a mi juicio). Un partido parecido a este respecto es el DUP inglés, el democrático y unionista de Irlanda del Norte, que no llega al extremo de aceptar la ruptura con la Unión Europea de Nigel Farage (líder del UKIP), pero que tampoco está dispuesto a que el globalismo progre les colonice a nivel ideológico, moral y espiritual, además de osar arramblar con sus tradiciones y costumbres. Por todo esto, Santiago Abascal incidió en que su partido es “eurocrítico” y no eurófobo ni euroescéptico.
  8. VOX es patriota y sus homólogos europeos, nacionalistas, por herencia histórica. El nacionalismo tiene su origen en los países protestantes, véase Inglaterra, Alemania y Países Bajos, como un instrumento para unir nación y religión en aras de fragmentar la unidad católica de Europa liderada por Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Además, coincide que, en el presente, son las potencias de signo protestante en las que está calando con mayor profusión el nacionalismo. ¿Y qué sucede en el caso de Francia e Italia, donde sí tiene predicamento el nacionalismo sin haber sido influenciados por el luteranismo? También, existe una respuesta de corte histórico a este interrogante. El nacionalismo alcanzó su máximo apogeo con la Ilustración y con Napoleón Bonaparte, y los humanistas italianos del Renacimiento, al creerse superiores al resto del continente por concienciarse de ser los herederos de la esplendorosa Roma, también, se abrazaron a esta distorsión supremacista del patriotismo.
  9. Los partidos de la considerada “extrema derecha europea”, pese a que constituyan un dique de contención o muro de resistencia frente a la dictadura de lo políticamente correcto, pecan más de heterodoxia con respecto a los principios cristianos que formaciones como VOX, el DUP de Irlanda del Norte, el Fidesz de Viktor Orban en Hungría, el Partido Ley y Justicia de Polonia o las siglas que encabeza Dupont-Aignan en Francia (que se sitúa a caballo entre el Frente Nacional de Le Pen y el Partido Republicano de Fillon).
  10. La tildada “extrema derecha europea” tiene un programa económico con ciertos visos de izquierdismo (aunque más sociales e incluso, retóricos que marxistas y reales), mientras que el de VOX continúa siendo bastante liberal en estos términos.

En resumen, tengo una fe resuelta o el firme convencimiento de que VOX es un partido a medio camino entre la derecha populista europea y la centrista-reformista-liberal-mundialista. En mi humilde opinión, Santiago Abascal no es un Trump, sino algo más parecido a su segundo de a bordo, Mike Pence; no es un Marine Le Pen, sino su sobrina Marion Maréchal o un Dupont-Aignan; no es un UKIP, sino un DUP; no es el Jobbik en Hungría, sino el Fidesz de Viktor Orban; no es la Falange, sino la CEDA; no es Fuerza Nueva, sino Alianza Popular.

1 COMENTARIO

Deja un comentario