José Gabriel Barrenechea.

Algunos, que han emprendido su propia campaña con un tanto de desgano, han llamado a votar NO a la Constitución Comunista. No obstante, por lo que parece se verán obligados a cambiar su pedido: En la propuesta de Carta Magna recién aprobada en la Asamblea Nacional se ha excluido aquella línea según la cual el Partido “organiza y orienta… el avance hacia la sociedad comunista”.

El hecho es que la nueva Constitución sigue definiendo un estado, y una nación, absolutamente controlados, pero ya no por un partido comunista, sino por uno nacionalista que invoca al socialismo y a ese control absoluto como imprescindibles para la conservación de la Nación Cubana, o por lo menos de su independencia política.

No cabe por tanto llamar a votar en contra de la Constitución Comunista, porque evidentemente ya no lo es.

Ante este giro final del régimen, lo apropiado es pedir la restitución plena de la soberanía a los únicos garantes verdaderos de la nacionalidad: La ciudadanía. Debe insistirse en que no puede haber una minoría que sea quien realmente controla a la Nación en base a un supuesto mayor patriotismo que el del resto de los ciudadanos.

Tal afirmación de que algunos son demostradamente más patriotas que otros y por ello son los certificados para constituir la fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado, o sea, los únicos que en teoría poseen derechos políticos plenos, implica el contrasentido de que solo ellos son los verdaderos integrantes de la Nación Cubana; y que los demás podemos serlo también, aunque desde una posición de segunda categoría, siempre y cuando aceptemos sin chistar nuestra posición subordinada.

No hablamos por lo tanto ni tan siquiera de una Constitución de Partido Único, que guía a la sociedad por un camino determinado hacia unos altos y supra-históricos fines, sino de una aristocrática, en que los Padres de la Patria han creado una organización desde la que se encargan de seleccionarse los unos a los otros, y desde la que controlan a toda la Nación para mantenerla fosilizada en su estado presente; y todo ello en base a su supuesto más claro y profundo patriotismo.

El llamado debe de ser, por tanto, a votar NO a la Constitución Oligárquica, por la plena restitución de la soberanía a los ciudadanos.

#XelNO.

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