Por: Zoé Valdés.

Paris, 11/08/2018. “Yo no participo de la prostitucional o Prostituyente“. Voy a dejarlo en blanco y negro, o sea, por escrito, claro y alto. Yo no participo de la Prostitucional o Prostituyente, esa nueva Constitución que pretende vendernos el castrismo. Y digo bien “vendernos”, porque con ellos nada, absolutamente nada sale gratis. De modo que no me llamen más, periodistas y recaderos, no intenten ustedes nada por ninguna vía. No me vendo. No es No. Así de sencillo.

No le bailo la conga a la tiranía. Sí, TIRANÍA, donde hace sesenta años impera un obceno Partido Comunista, Partido único, y no ha habido elecciones libres ni por asomo, ni por las ganas que tendrían algunos de que las hubiera. Coco, Caca, o Coca Canel, es la misma basureta o mierdeta que el férreo Fidelismo, el Raulismo Mágico o Raulismo Maravilloso que nos han querido sonar sin vaselina en los últimos años, porque este señor, que va de efebo ungiendo cabezas, no sólo es un discípulo de los anteriores, es su mejor y más siniestro monigote. Aunque. Todo sea dicho, comparado con Yoani Sánchez y compañía (sin ella y sus adláteres, y su pusilanimidad y obstrucción, no hubiéramos llegado jamás al punto de deshonor en el que se encuentra Cuba) todavía no ha llegado al nivel de fama internacional a la que llegó la única “supositora”, empresaria, bloguera, con supuesto periódico propio, y premiada por toda la izquierda y la derecha bobalicona internacional. No, el favor que le ha hecho y le sigue haciendo Yoani Sánchez, y comparsa bichidisidente, a la tiranía todavía no ha podido brindárselo en bandeja CocoCacaCoca Canel.

Se preguntarán por qué. Pues les responderé: porque todavía nosotros, el exilio, la escoria, la mafia, los agentes de la CIA, y desde hace algún tiempito “la diáspora” no hemos contribuido, como hicimos con la Yoa, a convertirlo en el famoso del año de ‘Time’, y a niveles periodísticos y televisivos internacionales. De ahí el numerito de la Prostitucional o Prostituyente, y su llamado, tan familiar y hasta coqueto -después de haber paleado toda su mierda en contra nuestra, hasta hacernos sangrar y cagarnos-, para que participemos. ¿Saben por qué? Pues porque participando es como único ellos, CocoCacaCoca Canel y su “gobiernito titiritero” tendría un cierto valor y legitimidad a nivel mundial, donde no lo conoce ni malanga ni su puesto e’vianda, y donde hasta lo llaman el Richard Gere de Cuba, no por que se le parezca, sino porque nadie se puede acordar jamás de su insulso nombre, donde aquí en Francia por ejemplo, suena a Migüel.

Resulta que, como dije ayer en un ‘live’, ahora, y desde hace unos añitos, somos “diáspora” y no exilio, y el régimen es gobierno y no tiranía, y al parecer ya no somos mafia sino personas que pueden por fin legitimar al mismo régimen que nos apaleó y nos expulsó, rebajó e insultó. Y todavía hay algunos ingenuos, por no decir comemierdas, que quieren creerse y fumarse esa mazorca de maíz tuerzo. Entonces te vienen con el cuento de que el régimen está cambiando, porque mira, chica, ya no nos llaman exilio, y tampoco nos consideran mafiosos. Claro, no nos llamarán tal como siempre lo han hecho hasta que les convenga, porque necesitan de nuestras voces, porque están perdidos, porque nadie ignora, y ellos menos, que son el origen de todos los males de los cubanos, de los venezolanos y los nicaragüenses, y de muchos más.

Nadie duda ya de su culpabilidad y criminalidad. Lo saben todos. Menos, claro, los ingenuos cagonios, que no lo saben o fingen no saberlo, cuyos cerebros fueron lavados allá y aquí. Aquí con el champú ‘Fiesta’ traído de allá a través de sus agentones, de la Red Cotorra, y de esos periodistas que lo mismo tenían puestecitos en la Televisión Castrista como en Martí Noticias, RFI, y suma y sigue.

Reitero. No participo de ese chantaje. Soy más cubana que todos ellos porque he defendido y soy parte de la verdadera y auténtica cultura cubana, de la libre cultura cubana exiliada desde el siglo XIX hasta hoy, porque he luchado por mi libertad individual y la de todos los cubanos desde hace más de treinta años, allá y aquí, y he entregado mi obra y buena parte de mi vida a un único objetivo: que mi país, Cuba, sea libre. Para que Cuba pueda nuevamente gozar de una Constitución como la de 1940, la mejor que tuvo ese país a mi juicio, y una de las mejores del mundo, incluso la de 1901 también; y no de esa churrupia vergonzosa y excluyente que existe después del castrismo, y de esta Prostituyente que es la vejación más reciente. Me niego, aceptarlo sería entrar en el paso decadente y frustrado del régimen, que no ignora, que ha comprobado que está más solo que nunca, porque ya no tiene a América Latina junto a ellos, y porque el mundo los olvida y desprecia.

Ahora, que les toca experimentar en su pellejo, lo que hemos vivido más de dos millones de exiliados en el nuestro, durante décadas, la ignominia, la ignorancia, entonces necesitan de nosotros. No y no, y eternamente no. Ahora agárrense de la brocha, que ya el mundo les está quitando la escalera.

No participo, repito. Y espero y deseo que los cubanos de bien no lo hagan. No se dejen imbuir por la oscura candanga del régimen, al son de aquello de “el que no salte es yanqui”, ¿recuerdan?

Si ustedes participan de ese supuesto “diálogo”, monólogo al fin, con el régimen, lo único que conseguirán será que, una vez más, ustedes mismos estén anudándose la soga al cuello, al legitimar en contra de vuestros principios de libertad y democracia, repito, a nivel mundial, a una tiranía -nunca gobierno-, que ha masacrado y destrozado a nuestros familiares y amigos, a nuestros escritores y artistas, a nosotros, a ustedes mismos.

Hace tiempo escribí un ‘Yo acuso’ publicado en mi libro ‘La Ficción Fidel’. Lo volvería a escribir hoy, y lo escribiré toda mi vida. Pero además añadiría:

Yo acuso al régimen de Cuba de usar a un pueblo exiliado, dolido, sufrido, al que nunca o muy pocas veces se le ha reconocido mundialmente su sufrimiento, para sus fines de consolidación infinita y tiránica en el poder. Yo acuso a ese régimen de no sólo provocar nuestro dolor de exiliados, de habernos deshumanizado antes los ojos del mundo, de ahora querer despojarnos de nuestro orgullo y honra de exiliados para rebajarnos y convertirnos en vulgar diáspora, y de manipularnos con la intención de conseguir que, a pesar de nuestros largos y hondos padecimientos, debamos perdonar y hasta engrandecer con nuestras historias personales de dolor y angustias a quienes nos pisotearon, a quienes provocaron nuestras cicatrices y vertieron ácido en nuestras llagas, y nos redujeron a la nada más cruel, al silencio.

SÍ, YO ACUSO A LA PROSTITUYENTE O PROSTITUCIONAL. YO NO PARTICIPO DE LA PROSTITUYENTE O PROSTITUCIONAL. ABAJO EL CASTRISMO, ABAJO LA TIRANÍA DE RAÚL CASTRO Y MIGUEL DÍAZ-CANEL Y DE TODOS SUS ESBIRROS.

¡VIVA CUBA LIBRE!

Zoé Valdés.
Exiliada cubana.

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